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El Cuento Del Mendigo De La Maleta Roja

Después de mucho tiempo sin escribir en mi web, envuelto en la pereza del día a día que te impide encontrar excusas para hacer lo que te gusta, conocer a un mendigo me ha empujado a moverme y escribir.

Le vi por 1ª vez el miércoles, me llamó la atención porque mi pueblo es un sitio tranquilo, sin mucho tráfico, ni aglomeraciones de gente, por lo que no es normal que haya mendigos viviendo en la calle. Mi 1ª reacción fue ¿aquí también, tan mal están las cosas?

El viernes volví a pasar por la misma parada de autobús y allí estaba el mendigo con su gran maleta roja.

– ¡Qué extraño que la policía le haya dejado!

Me fijé en lo que ponía su cartel y me llamó poderosamente la atención:

“Alicatador Famoso, necesito comida”

No sé por qué, pero esa tarde me acordé un par de veces del cartel y me pregunté por qué habría elegido ese mensaje: Alicatador Famoso. Desde luego original era.

El sábado salí a correr y elegí una de mis rutas favoritas porque así pasaría por delante de la parada del autobús para ver un poco más de cerca al mendigo de la maleta roja.

– ¿Estaría allí todavía? No estoy seguro de si se puede ser un alicatador famoso, pero lo que si está claro es que le puede pasar cualquiera (lo de ser mendigo, no lo de ser alicatador).

A cualquiera le pueden ir mal las cosas y supongo que si no cuentas con apoyo de tu familia o seres queridos que te ayuden, cualquiera puede llegar a esa situación.

Corrí hasta llegar a su parada, aminoré el paso para verle más tranquilamente y por 1ª vez me fijé en su cara; era una cara normal, de un trabajador normal, unos 60 años o quizás menos, moreno, rellenito, con una gorra negra y no excesivamente sucio, desde luego para ser un mendigo, estaba más limpio que sucio.

El resto de la carrera no fue igual, ¿por qué alicatador famoso? ¿por qué en esa parada de autobús? ¿cómo se puede llegar a esa situación? ¿podría ser yo o uno de mis amigos? ¿se puede salir de esa situación? ¿habría que ayudar o mejor no para que no cunda el ejemplo y se llene el barrio de mendigos?

Sin darme cuenta la media hora de sufrimiento que le dedico de vez en cuando a correr me había volado; no había mirado al reloj en los últimos 20 minutos y el ritmo había sido más rápido que de costumbre. En ese momento ya lo tenía claro, había que hacer algo. Desde luego, cuando acabara y me duchara tendría que ir a darle algo.

Ayudar al mendigo

¿Qué sería mejor dinero o comida? Las 2 cosas, coño para una vez que voy a ayudar a alguien voy a no ser un rata. La verdad es que llevo mucho tiempo pensando en meterme en una ONG para dedicar algo de tiempo a ayudar a los demás y no he encontrado el momento. Soy del Club de Voluntarios de Informa y de vez en cuando ayudamos a los demás, pero si me gustaría encontrar algo a lo que dedicarle tiempo para ayudar más constantemente.

Tengo claro que no basta con donar dinero y que no hay nada que te haga sentir más lleno que el ayudar a los demás, pero también tengo claro que tengo una vida compleja y que no quiero perder tiempo de estar con mis 3 hijos. La vida de taxista familiar consume gran parte de mi tiempo libre. Sin hablar del golf, por supuesto, y los amigos, pero sin duda, lo más importante es encontrar el “Equilibrio de los Micromundos internos de cada uno”.

Lo ideal sería encontrar una ONG cerca de mi casa en la que poder colaborar con mis hijos y así poder ayudar, compartir tiempo con mis hijos  y enseñarles a ayudar a la vez. Desde luego, esta es una tarea pendiente que me gustaría realizar.

Siempre he pensado que hay gente muy ridícula que dona dinero para los niños de África, pero es incapaz de ayudar a su vecino, por eso la ayuda tiene que empezar por tu entorno más cercano.

Yo desde luego estaba decidido: iba a ayudar al mendigo de la parada de autobús. ¿Cómo sería la mejor manera de ayudarle?

Pues si se supone que soy un especialista de Marketing, ¿qué mejor manera de ayudarle que con mi trabajo de Marketing?

Está claro, tengo que hacerle un nuevo mensaje que le ayude a mejorar sus resultados. A eso me dedico y esa es la manera en la que le puedo ser más útil.

¿Cuál sería el mejor mensaje que le podría hacer para que consiguiera más donativos?

Para explicar esta parte he escrito un post especial en mi Blog de Marketing: El Marketing y el mendigo. Visítalo y comprueba el mensaje que propuse a ver si te gusta.

 

Compartir la experiencia con mis hijos

Nadie mejor que mis hijos para escribir el nuevo mensaje para el mendigo en una cartulina, así que cuando volví de correr y me duché, reuní a la familia y, tras un momento de vacilación, – A ver si van a pensar que estoy loco, bueno, un poquito más que de costumbre- se lo conté: – he visto varios días a un mendigo con una maleta roja con un mensaje que ha llamado mi atención: “Alicatador famoso, necesito comida” y me he decidido a ayudarle. Carmen, tu por favor, prepara un paquete con toda la comida que podamos darle (cosas sencillas que se conserven bien y no necesiten de cocina) y vosotros chicos preparad una cartulina y un rotulador gordo.

-Papá, ¿por qué no le das dinero y ya está?

-También le voy a dar algo de dinero, pero creo que como más le puedo ayudar es intentando que consiga más ayudas. Si en ve de 10€ al día, consiguiera 20, seguro que su situación mejoraría.

Dicho y hecho, tras pensar en el Mejor mensaje de comunicación para un mendigo, los niños se pusieron a hacerlo y a preparar el paquete.

– Estamos listos, nos vamos.

Al cerrar la puerta me atacaron las dudas: ¿y si era un borracho y si era peligroso?, ¿quizás lo de llevar a los niños la primera vez no era una gran idea? Bueno, si esto sirve para dar una lección a los niños hay que arriesgarse, igual no les doy la lección que busco de ayudar a los demás, pero si puedo darles la lección de tener cuidado y ser precavidos porque nunca sabemos cómo van a reaccionar los demás.

Pasamos la parada y decidí aparcar un poco más adelante y llegar caminando, los niños detrás de mi.

 

Los niños con ayuda para el mendigo

 

-Hola, te traemos un poco de comida que esperamos que te guste.

-Muchísimas gracias, muy amables.

Sólo ese segundo de sonrisa me lleno para un mes y además los niños estaban ahí y vieron lo que significa dar y que muchas veces el que da es el que más recibe.

-Aparte, te hemos traído un poco de dinero para ver si te puede ayudar.

-No tengo palabras, mi hermano, muchísimas gracias a los 3.

-Solo una pregunta, si no te importa: ¿por qué ese cartel de alicatador famoso?

-Porque yo hace 10 años hice esta rotonda, también hice la rotonda del Zielo y otro par más de la zona. Yo en aquella época no paraba.

-Y perdona que te pregunte, ¿qué pasó?

-Es una larga historia, primero me fui a Estados Unidos, un divorcio, me robaron los papeles, poco a poco las cosas salieron mal y aquí estamos mi hermano.

-¿de dónde eres?

-Cubano.

Entonces mi hijo intervino: -llevas una gorra negra de invierno y hace mucho calor, déjame que te de esta gorra blanca de verano.

-Muchas gracias, tienes razón.

No quiero aburriros con detalles, pero fue una conversación bonita. Nos despedimos y nos fuimos. Ya en el coche podría haber dicho muchas cosas, podríamos haber llorado, pero aquel silencio lo decía todo.

Al día siguiente nos íbamos de vacaciones y no sé cómo habrá funcionado todo, pero de lo que si estoy seguro es que en aquella historia yo fui a dar, pero sin embargo, la lección que aprendieron mis hijos no tiene precio.

Tras hablar con ellos, y aunque pase mucho tiempo, de lo que estoy seguro, es que mis hijos no serán de esos jóvenes que se metan con un vagabundo o hasta incluso de esos que se dedican a pegar a los desvalidos, porque ellos han conocido a uno y saben que son personas igual que nosotros.

Si te ha gustado la historia, por favor compártela con tus amigos, redes sociales o en persona, que me gustaría recibir comentarios y opiniones para compartirlas con mis hijos.

 

Conrado MartínezAutor: Conrado Martínez
www.conradoymas.com

 

 

This Post Has 2 Comments

  1. Carlos

    Maravillosa anécdota, muy conmovedora y el hecho de que hayas involucrado a tus zagales me parece una idea brillante, además por la foto parece que están en edad de aprender mucho de estas experiencias. No obstante discrepo contigo cuando comentas lo de gente que dona dinero para niños de África, no creo que sean ridículos, simplemente prefieren invertir su tiempo en otras cosas y que inviertan su dinero en eso es loable. Y como sabes, conozco la diferencia entre donar dinero y estar en primera fila jejeje
    Gracias por compartir la historia y espero que encuentres esa ONG para pasar más tiempo con tus hijos ayudando a otras personas!!

    1. Conrado

      Muchas gracias. La verdad es que si que estoy bastante orgulloso de cómo salió todo.
      :)

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