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Publicidad Mágica

PUBLICIDAD MÁGICA

Papá, papá ayer buscamos un saco de dormir en Internet y hoy nos han salido 2 anuncios de sacos de dormir y de camping, ¡Qué casualidad, parece publicidad mágica!No es publicidad mágica, simplemente es publicidad bien hecha.

Basta ya con que la publicidad es algo malo, las cookies están para robarte intimidad o que una carta de publicidad en tu buzón puede hacerte algún daño… Por favor, estoy harto de tanta tontería y tanta regulación que te protege más de una carta publicitaria que de un atraco.

La esencia del Marketing es satisfacer las necesidades de sus clientes y esto es imposible si no les conoces… A que a todos nos gusta cuando navegamos por Internet que si sale publicidad, salga sobre el deporte que te gusta o sobre productos que te interesan. A que nos gusta que a los hombres nos traten como hombres y a las mujeres como mujeres, pues esto sólo se consigue con información suficiente para segmentar y así poder ofrecer a cada uno lo que le interesa.

Para poder conseguir publicidad mágica de verdad, es necesario tener cierta información sobre los usuarios. A ninguna marca le interesa tirar parte de su presupuesto en mandar un anuncio, una carta, un email o poner un banner a alguien que no tenga ningún interés.

Aquí es donde está el “quid pro quo” de la publicidad mágica. Teniendo sólo un poco de información básica sobre ti, se puede personalizar la publicidad para que puedas recibir ofertas sobre cosas que te interesan y no simplemente ruido y distorsión.

En el marketing offline siempre se ha buscado la “targetización” (creo que me acabo de inventar la palabra) en función del medio:

  • Bases de datos con información adicional para poder segmentar en los mailings y no mandar los mismos mensajes a todos.
  • La selección de los canales o las emisoras y los horarios de emisión para llegar a grupos de interés afines.
  • Selección de las calles para las vallas publicitarias, etc.

En el Marketing offline pudimos empezar a hablar del “marketing one to one” gracias a la tecnología y las herramientas de CRM. Está idea se ha convertido en realidad en el mundo online.

Y lo más curioso del tema es que en lugar de estar todo el mundo a favor e intentar apoyar este tipo de publicidad, hay gente que está en contra de la “publicidad mágica” y piensan que es mejor que los publicistas no conozcan nada sobre los usuarios, que es mejor la privacidad que la personalización…

Simplificando el tema, existen 3 posibles escenarios:

  • Un mundo sin publicidad. Digan lo que digan, sería una mierda. Perdón por la expresión, pero quien pide un mundo sin publicidad no sabe de lo que está hablando. ¿Cómo conoceríamos los nuevos productos?, ¿cómo nos beneficiaríamos de los descuentos y promociones que nos interesan?, ¿cómo podrían las empresas potenciar sus ventas? A nada que se piense al respecto, cualquiera se puede dar cuenta que un mundo sin publicidad no tiene sentido.
  • Un mundo con publicidad genérica. Una especie de “café para todos”. Protección absoluta de nuestra intimidad, que nadie conozca nada sobre nosotros, con lo que sería imposible personalizar los contenidos a los gustos y preferencias. Esto es lo que parece que buscan algunos con sus proyectos de leyes de protección de datos. Es muy populista hablar de protección de los derechos y defensa frente a los “manipuladores del marketing”, pero la realidad es que si “los del marketing” no nos esforzáramos al máximo para conocer a nuestro público objetivo para poder segmentar, la situación sería mucho peor.
  • El tercer escenario posible es el de un mundo con publicidad mágica. Es decir, un mundo donde sólo recibas publicidad y promociones de manera moderada y sólo sobre temas de tu interés. Este debería ser el ideal que todos persiguiéramos. No sólo “los locos del marketing” sino la sociedad en general.

Como todo en la vida, hay que asegurar protección frente al abuso y regular ciertas prácticas, pero nadie en su sano juicio puede pensar que la publicidad y el marketing son malos o que los esfuerzos por conocer a los usuarios son prácticas en contra del derecho de la intimidad.

En mi mundo ideal, el que le cuento a mis hijos, existe la publicidad mágica. Publicidad que sirve a los ciudadanos para conocer los nuevos productos, las innovaciones sobre los temas que te interesan y que ofrece promociones útiles. Publicidad mágica que sólo te ofrece productos y promociones sobre temas de tu interés, que no es intrusiva y que no intenta venderte lo mismo una y otra vez. Publicidad que a la vez sirve a las empresas para incentivar las ventas de sus productos, promocionar sus innovaciones y destacar las ventajas de sus productos frente a los de la competencia.

Si lo piensas, en realidad no es magia, es simplemente personalización en base al conocimiento, y ya tenemos la tecnología necesaria para conseguirlo, pero lo gracioso del tema es que el discurso general y la regulación, en lugar de incentivar esta realidad, la frenan. Sinceramente creo que la gente que nos dedicamos al marketing, la publicidad y la comunicación en general no estamos haciendo bien nuestro trabajo y como no nos demos cuenta de esta realidad y no sepamos explicarla y frenar este discurso idiota de que la publicidad es mala, al final todos nos veremos perjudicados.

La publicidad no engaña, la publicidad debe buscar la magia de iniciar una nueva relación entre una marca, un producto o un servicio y un cliente.

Hay publicidad que engaña, pero es la excepción y debe ser perseguida por todos y castigada; igual que sucede con un médico o con un abogado que haga mal su trabajo.

No tenemos que cansarnos de explicar que la publicidad y el marketing en realidad buscan la magia, la conexión que va más allá de la lógica y que impulsa a la gente a moverse y a las empresas a diferenciarse unas de otras y a crecer.

 

 

 

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