Entender la diferencia entre alegría y felicidad te ayuda a construir una vida mejor. La 1ª es intensa y fugaz, la 2ª es profunda y duradera
Cómo practicar la Gratitud para transformar tu vida
La gratitud no es solo una palabra bonita ni una moda pasajera en el mundo del desarrollo personal. Practicar la gratitud es una herramienta poderosa, sencilla y gratuita que puede cambiar radicalmente tu forma de ver el mundo… y de sentirlo.
¿Qué es realmente la gratitud? (Y por qué la RAE se queda corta)
La definición de la RAE dice que la gratitud es un “sentimiento que obliga a estimar el beneficio o favor que otra le ha hecho o ha querido hacer, y a corresponderle de alguna manera”.
La verdad es que, leyendo la definición de repente, casi se convierte en algo negativo: algo que obliga a estimar y a corresponder… En fin, para mi la gratitud es un sentimiento de aprecio y reconocimiento de las cosas buenas de la vida, tanto materiales como inmateriales. La gratitud es una gran palanca para conseguir la sensación placentera de felicidad.
Para mí, la gratitud no es una carga, sino una actitud de reconocimiento. Es ver con ojos nuevos todo lo que ya tienes y valorar lo que a menudo das por sentado.
Y aquí viene la magia: cuando empiezas a practicar la gratitud, las cosas buenas que te rodean y que te suceden se aprecian. Tu mente se sintoniza con lo bueno. Llámalo ley de atracción, percepción selectiva o neuroplasticidad positiva. La realidad es que lo bueno se multiplica cuando lo reconoces. Con la práctica eres capaz de apreciar más cosas buenas de tu alrededor.
Y también sucede lo mismo al contrario: cuanto más tiempo corremos con la cabeza llena de cosas, sin prestar atención a lo que nos rodea, menos tiempo tenemos para percibir las cosas bellas de nuestro alrededor y las oportunidades de disfrutar de los pequeños tesoros que nos rodean. Con una apreciación adecuada, se puede vivir lo ordinario de una manera extraordinaria, y si no me crees dedícalo un rato a contemplar tranquilamente el próximo atardecer.
Lo que nadie te dice sobre la gratitud
Vivimos con prisa. Pensando en lo que falta. En lo que podría ir mal. Pero la gratitud cambia el enfoque y esto lo cambia todo, porque cuando agradeces, no puedes quejarte al mismo tiempo. Cuando aprecias lo que tienes, dejas de obsesionarte con lo que te falta.
No olvides que la vida no es lo que te pasa, sino cómo interpretas lo que te pasa, por eso depende de dónde pongas tu atención para vivir tu vida de una manera o de otra totalmente diferente.
Dato curioso: Es neurobiológicamente imposible sentir emociones negativas intensas mientras estás practicando la gratitud de forma consciente.
Así que sí, la gratitud es un antídoto natural contra la ansiedad, la tristeza y la queja crónica.
Como decía en uno de mis anteriores posts (el de la relación cerebro – felicidad), nuestro cerebro está programado genéticamente para mantenernos con vida y eso le lleva a fijarse en los peligros y en las posibles cosas malas que pueden suceder.
La única manera de ser un poco más feliz es compensar esta tendencia natural de fijarnos en lo negativo, dedicando algo de nuestro tiempo a pensar en todo las cosas buenas y positivas que nos rodean.
Cómo convertir la gratitud en un hábito efectivo
Lo primero es ser consciente de todas las ventajas de practicar la gratitud consciente, para después proponerse el objetivo de practicarla como un hábito diario.
Yo empecé escribiéndolo en un papel. Me obligaba, al menos 3 veces por semana, a escribir en un papel 3 cosas por las que estar agradecido. Da igual si eran cosas grandes o pequeñas: algo que había visto, una conversación, un sentimiento, un buen plan… Lo importante es dedicar algo de tiempo a pensar en algo positivo por lo que estar agradecido.
Con la práctica, todo se vuelve mucho más sencillo, porque cuando aprecias lo bueno que tienes alrededor, esto se aprecia, sube su valor.
Actualmente, casi nunca lo escribo, pero si suelo dedicar un par de minutos por la noche a buscar, al menos 3 cosas por las que dar las gracias.
En mi Habit Tracker semanal tengo el objetivo de haber cumplido con este hábito, al menos 3 veces cada semana.
Este simple hábito ha cambiado mi manera de pasear por la vida. Me ha hecho más consciente, más presente, más alegre y feliz.
Hay gente que me dice que ahora sonrío más, pues este podría ser uno de los motivos.
Conclusión: la felicidad no es tener más, sino ver más y mejor
La gratitud es una forma de reprogramar tu cerebro para detectar lo bueno y valorarlo.
Recuerda, igual que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita; no se trata de que te pasen más cosas buenas para ser más feliz, sino de apreciar mejor las cosas buenas que te suceden y saber apreciar adecuadamente todo lo que nos rodea y que, muchas veces damos por sentado, sin otorgarles ningún valor. Ya que estamos apoyándonos en la sabiduría popular, terminemos también con otro refrán: «muchas veces sólo valoras algo cuando te falta».
Y tú, ¿por qué cosas estás agradecido hoy? Si quieres, te leo en los comentarios.
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