Descubre cuáles son mis Micromundos de la Felicidad, conoce mis 8 áreas clave y aprende a identificar cuáles sostienen tu bienestar.
Cómo salir de una mala racha cuando crees que todo va mal
Hay momentos en la vida en los que parece que se apaga la luz. Suele empezar con un golpe duro que te desvía de tu estatus natural y sin darte cuenta, poco a poco, o de repente, te encuentras en el fondo de un pozo, sin fuerza ni ideas para cambiar la tendencia negativa que arrastra todo a tu alrededor.
Hablamos de una mala racha de verdad, una de esas épocas en las que parece que todo se tuerce a la vez: el ánimo, la energía, las relaciones, el trabajo, tu confianza… En fin, una dinámica descendente que arrastra todo.
Este post no va de cómo aumentar tu felicidad, sino de cómo salir de la infelicidad y volver a encaminar tu ruta.
1. Acepta tu estado: estás en una mala racha, y reconocerlo te libera
No te mientas y te digas que no es para tanto.
No minimices lo que sientes.
Asume la situación, acepta el diagnóstico y dilo en voz alta: estás en una mala racha de verdad. Te has desenfocado y tienes que volver a reorganizarte por completo. Estás mal, pero tienes que darle la vuelta al tema.
La claridad mental es el primer paso para moverte, además te ayudará a rebajar el ruido interior
2. Analiza la situación actual y dónde está la salida
Date cuenta de que, realmente, lo que te está matando no es lo que te está sucediendo, sino cómo estás asimilando y afrontando lo que te está sucediendo.
Por eso, la manera cómo lo visualizas es muy importante.
No pienses que estás en un pozo, piensa que estás en un túnel. (El matiz es importante, desde el fondo de un pozo puede parecer imposible trepar y salir, pero en un túnel sólo hay que saber dónde está la salida y caminar en esa dirección).
Lo primero que tienes que hacer es identificar dónde está la luz. Hacia adónde te tienes que dirigir. Saber que hay salida y hacia dónde está. Desde ahí se puede empezar a construir un plan y con un plan puedes empezar a caminar en la dirección adecuada.
3. Haz un plan
Mi manera de plantear este plan es, como no podría ser de otra manera, desde la perspectiva de los Micromundos de la Felicidad.
Y es que cuando estás mal parece que te dejas arrastrar hacia abajo y que todo es una mierda y hasta incluso pierdes la brújula fundamental de tu vida. Sin embargo, si te paras a pensar con la suficiente amplitud de miras, verás que no todo va mal. Hay cosas que funcionan y otras que no.
Analiza las partes importantes de tu vida y mira dónde están los problemas, qué otras partes se están viendo afectadas indirectamente y qué funciona todavía.
¿Cuál es tu nuevo potencial?
¿Hacia dónde puedes ir?
¿Qué puedes cambiar, qué te puedes exigir en el corto, medio y largo plazo?
En tu plan tienes que pensar en cómo blindar lo que todavía funciona, cómo limpiar los daños colaterales que están sufriendo las partes afectadas indirectamente, y cómo empezar a andar y a desbloquear las partes importantes de tu vida, afectadas por los problemas reales.
Busca el centro del problema, por qué te está afectando tanto, cómo has llegado hasta la situación actual, y lo qué es más importante, qué puedes hacer para salir de esa mala racha.
4. Reduce el caos: elige sólo un frente al que prestarle atención
Después de la visión global, del plan, viene el primer paso, y aquí es donde empieza el cambio.
Cuando estás mal todo se siente enorme. Todo pesa, todo parece urgente, pero no lo es.
La salida empieza por reducir el campo de batalla. No intentes arreglar tu vida entera, piensa en tus primeros pasos y empieza el nuevo movimiento hacia la luz.
Harvard Health recomienda comenzar con pequeñas acciones específicas para interrumpir el ciclo negativo y recuperar sensación de control.
Haz esto:
- Elige un área de tu vida.
- Una mejora mínima que puedas hacer ya.
- Un paso sencillo.
Puede ser caminar 15 minutos, ordenar tu mesa, hacer esa llamada pendiente o dedicar 10 minutos a escribir… No esperes motivación, empieza con una acción pequeña.
Todos los físicos saben que lo más difícil para mover cualquier objeto es ponerlo en movimiento, luego todo es mucho más fácil, o como dice la sabiduría popular: todos los grandes viajes empiezan con un primer paso.
La clave está en dónde pones tu atención. Si te centras en el problema, el problema ocupará todo tu tiempo y se agranda; sin embargo, si te centras en el análisis de las soluciones, todo cambia.
Activarte y hacer cosas en la dirección adecuada según tu plan es la manera de centrarte y poner el foco en ordenar tu mundo, lo que a la vez te servirá para recuperar una pequeña sensación de control.
Yo, por ejemplo, elegí empezar por el sueño. Estaba durmiendo poco y mal y eso complicaba todas las cosas, por eso empecé consultando a un profesional para conseguir mejorar mi recuperación a través de un buen descanso.
5. Reorganiza tus micromundos: tu sistema de bienestar necesita ajustes.
Como propongo en mi libro, yo organizo mis micromundos (aquellas partes importantes de mi vida, que si funcionan, todo va bien, pero que si dejan de funcionar, afectan a mi equilibrio) en 4 dimensiones:
- La dimensión física
- Dimensión mental
- Dimensión espiritual
- Dimensión social
Una mala racha no aparece por un único motivo. Se trata de todo un ecosistema que se desajusta. Empieza por un micromundo que se cae y el resto empieza a tambalearse.
Por eso, para activar el cambio, lo importante es que, en lugar de dedicarte a rumiar el problema, te dediques a rumiar el plan de actuación y empieces con los primeros pasos.
No tienes que arreglar todo hoy, pero si tienes que revisar todo lo importante, poco a poco. Puedes empezar con preguntas sencillas como:
- ¿Duermes lo que necesitas?
- ¿Estás cuidando bien de tu cuerpo y estás manteniendo una actividad física adecuada?
- ¿Estás rodeado de las personas adecuadas?
- ¿Hay alguien que te podría ayudar?
- ¿Sobra alguien, tienes que apartar a alguien de tu lado?
- ¿Qué emociones están más presentes?
- ¿Cómo estás de energía?
- ¿Qué podría hacer para conseguir algo de Flow o de energía?
- ¿Espiritualmente cómo te sientes?
Tu bienestar no es magia, es organización interna.
6. Deja de aislarte. Todo es más fácil en compañía
Cuando todo va mal, lo más fácil es encerrarse en uno mismo, pero el aislamiento prolongado distorsiona la realidad y hace que te sientas peor.
No hace falta que cuentes todo lo que te pasa, de hecho, muchas veces contar todos tus problemas puede ser contraproducente, porque a mucha gente no le gusta estar al lado de gente triste, con problemas. Ya tienen bastante con los suyos, como para que encima vengas a sumar desgracias.
Tienes que saber cuándo tienes que pedir ayuda y a quién y cuando simplemente necesitas presencia humana:
- Una conversación ligera
- Un café
- Un paseo
- Una juerga…
La compañía no soluciona tu mala racha, pero te recuerda que no estás solo y te ayuda a dejar de rumiar tus problemas.
7. Cuando estés pensando en cómo salir de una mala racha, cuida tu narrativa.
No dejes que el malestar escriba tu historia. Como dice la canción de los Ronaldos: “la vida depende del cristal con que la miras”. Tu mente puede ser tu peor guionista en una mala etapa:
- “Nada funciona”
- “Todo me sale mal”
- “Esto sólo me pasa a mi”
- “No voy a levantar cabeza”
¿Te suena alguna?
Eso no es la realidad. Siempre puedes decir, hoy empieza un nuevo día y va a empezar mi proceso de cambio.
Muchas veces escribirlo, en un diario o en un cuaderno, te puede servir para poder analizarlo desde la perspectiva de un observador externo, y desde ahí todo se ve y se entiende mejor.
Hay que buscar bajar la intensidad emocional y conseguir que entre la racionalidad.
8. Recuerda: salir de una mala racha no es un salto, es una transición
No te exijas recuperarte rápido. Nadie consigue cambiar todo de un día para otro.
Hay que pensar en seguir tu plan, empezar la actividad con acciones pequeñas y ser consciente de que habrá días buenos, pero también malos y grises. Si lo sabes de antemano, estarás más preparado para que los reveses no te vuelvan a tumbar.
¡Sigue el plan! Y si es necesario, ve adaptándolo a las nuevas realidades que vayan surgiendo.
Lo importante no es la velocidad, sino seguir caminando en la dirección adecuada.
9. Y lo que nunca puedes olvidar: una mala racha no te define
Lo que estás viviendo no es tu identidad, tampoco es tu futuro, ni tan siquiera tu límite.
Se trata sólo de un momento en una trayectoria. Una parte de tu camino, no el destino final.
Una mala racha no te define. Lo que sí te define es la forma en la que consigues levantarte.

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