Saltear al contenido principal
Controla Tu Programación | Consejos De Un Emprendedor

Controla tu programación | Consejos de un emprendedor

Ahórrate disgustos al emprender un proyecto TIC

Capítulo 1: controla tu programación

Como seguidor del blog de Conrado estando a varios miles de kilómetros, le pedí escribir un artículo para compartir nuestra experiencia emprendedora, y aquí está este primer post (controla tu programación) para compartir, honestamente, algunas experiencias que pueden ahorrarte algún golpe, porque, querido amigo, si te dijera que emprender e internacionalizar es de color de rosa, te estaría mintiendo. Tal vez hayas tenido programadores o diseñadores a tu servicio en modelo “freelance” o empleados en remoto. Nosotros también lo hemos hecho, y gracias a ello es que pudimos arrancar el proyecto, pero también nos dio algún que otro susto.

¿Por dónde empiezo? Bueno, es muy recurrente decir que por el principio, pero debo retroceder algunos años para ponerte en contexto. Varios de los socios de Romymail nuestro actual proyecto, trabajamos en el pasado en empresas tecnológicas o departamentos de marketing de agencias, y hemos usado muchas herramientas de envío de newsletters. Hay muchas en el mercado, pero detectamos una oportunidad al usarlas masivamente: nos dimos cuenta de que muchas de las plataformas que nuestras agencias o empresas utilizaban tenían funcionalidades que luego en raras ocasiones se utilizaban. ¿Enviaban las newsletters? Sí. ¿Te devolvían estadísticas de utilización? Sí. ¿Manejaban las listas de contactos, spam, etc.? Sí, pero tenían decenas de funcionalidades adicionales que el 95% de los “mortales” jamás utilizaría, y lo que es más, dichas funcionalidades no hacían sino entorpecer la usabilidad.

He usado a veces el ejemplo de la brújula de tu iPhone. ¿Cuántas veces la has usado? Reconócelo, cuando lo compraste fue la primera y la última vez. Pues imagina herramientas de marketing que disponen de muchas “brújulas” que ponen a tu disposición, funcionalidades que jamás utilizarás, y que consumen tiempo y recursos.

Mis socios y yo pensamos que queríamos hacer una plataforma de email marketing que fuera capaz de extraer el grano de la paja, y que tuviera las funcionalidades que el 95% de los usuarios iban a necesitar, y a la vez, completarla con lo que otros adolecen: una atención al cliente personalizada, un servicio de asesoramiento, soporte en español… Seguimos siendo unos auténticos convencidos del email marketing. Estamos de acuerdo con lo que Conrado escribía hace poco: Se siguen leyendo los Newsletters de las empresas.

De ahí nació Romymail, bajo en lema: “Smart Email Marketing”. Muchos meses de diseño, estrategia, programación… y antes de finalizar la beta ya contábamos con clientes en más de 40 países.

¿Así de fácil? No, querido lector. Y hoy voy a compartir un capítulo que te ahorrará algún que otro disgusto. Nuestra programación en la actualidad se desarrolla en Colombia, Estados Unidos y Canadá. Pero en su día, dimos el paso de iniciar el desarrollo en Argentina, en la ciudad de Rosario. Conocimos un grupo de programadores con los que parecía que había sintonía y que, de la mano de nuestro director tecnológico, podrían desarrollar parte de los módulos que necesitábamos.

Ellos tenían una humilde oficina en el centro de la ciudad, y pactamos que cinco de ellos trabajaran en modelo “freelance” para nosotros, apoyados por el resto de compañeros en los demás países. Nos hemos considerado siempre una empresa muy internacional, por lo que ni la distancia, ni el idioma, ni la cultura han sido nunca un impedimento para sacar proyectos adelante, pero esta vez no tuvimos en cuenta un factor importante: hay un punto en el que el modelo “freelance” no siempre es lo mejor.

En aquel entonces éramos una start-up muy pequeña, y cuando uno empieza debe controlar mucho los gastos. El modelo “freelance” era ideal por los costes contenidos, pero a las semanas comenzaron a surgir inconvenientes. Al principio eran sospechosos cortes de electricidad o Internet en la oficina de Rosario, retrasos en las entregas, excusas para no mantener las reuniones de seguimiento… pero la situación se siguió agravando, y hubo que poner las cartas sobre la mesa y les solicitamos el código íntegro que habían programado para revisar su trabajo en detalle. Da vergüenza decirlo, pero en cinco semanas de trabajo, apenas habrían empleado 10 horas en programar lo que llevaban. A esto es a lo que me refiero con “controla tu programación”.

Éramos jóvenes, y nos sobraba buena voluntad, pero pecamos de confianza e inocencia. No era culpa suya, en absoluto, sencillamente obviamos una de las reglas que desde ese mismo instante hemos grabado a fuego en nuestra forma de trabajar: Hay que controlar la programación minuciosamente. No vale eso de que los programadores o diseñadores siempre se retrasan. Cada proyecto tiene sus hitos ineludiblemente marcados, sus fechas de entrega parciales, sus entregables indicados, sus revisiones de código, y sus reuniones diarias y semanales marcadas. Y esto debe funcionar como un reloj suizo.

Aquella experiencia con esos cinco programadores nos enseñó mucho. En una start-up todo control que lleves es poco. Confía ciegamente en tu equipo, sea interno o externo, pero estás en tu derecho y en tu obligación de llevar un control exhaustivo que te haga dormir tranquilo.

Siempre he pensado que los errores sirven para que otros no los cometan. En nuestro caso quedó en anécdota, pero he conocido en estos años muchas empresas que, debido a ello, no han tenido margen de reacción ante una situación parecida, y les ha costado incluso el cierre del proyecto.

Hoy seguimos aprendiendo, todos los días, y gracias a los consejos de amigos de experiencia que han compartido con nosotros sus fracasos, nos hemos ahorrado muchos disgustos. Me encantaría compartir con vosotros más consejos que os pueden ayudar al internacionalizar en otros países, en otros continentes, cómo tener centros de producción en Asia, América, Europa… cómo la estrategia es fundamental para que la distancia sea una aliada y cómo el éxito no es vender mucho, sino tener en la mente siempre el objetivo de hacer las cosas bien.

Fernando González

Foto de Fernando

Esta entrada tiene un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

12 Compartir
Compartir5
Twittear4
Compartir2
Pin1
+1
Volver arriba
×Close search
Buscar