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La Irracionalidad Del Independentismo En Nuestros Días

La irracionalidad del independentismo en nuestros días

LA IRRACIONALIDAD DEL INDEPENDENTISMO

Que en el siglo XXI, en una nación civilizada y en progreso, no importe la razón y la mitad de un pueblo se deje llevar sólo por la emoción y la irracionalidad del independentismo es algo que gente de otros países no puede entender. Yo tampoco.

¿Cómo se puede solucionar el conflicto del pueblo catalán?

Si fuera un problema lógico, entonces está claro que la solución pasaría por olvidarse parcialmente de las ideas y problemas que les separan y centrarse en las ideas y soluciones que les unen y trabajar sobre ellas para estrechar lazos, reduciendo las brechas e intentando sanar las heridas con el tiempo.

Esto sería lo lógico. Pero el problema es que, como en casi todos los conflictos, el debate y la solución no está en el plano lógico, sino en el plano emocional.

Por eso puede haber 100 elecciones, pero mientras a los problemas emocionales les busquemos sólo soluciones lógicas no solventaremos el problema.

Y esta es mi tesis:

La irracionalidad del independentismo

La lógica de gobernar

¿Cuál debería ser la lógica de cualquier gobierno, nación, país, municipio, pueblo o lo que sea?

Gobernar por el bien de sus ciudadanos, todos sus ciudadanos, buscando cómo mejorar en los ámbitos económicos, sociales y de toda índole, invirtiendo en infraestructuras y en educación, en sanidad y en progreso, etc.

Bajo mi humilde entender, hacer política consiste en obtener la representación suficiente para poder hacer cosas por el bien de la gente, el problema es que no hay un único camino posible, sino que siempre hay alternativas, por eso los políticos tienen que saber hacer política, negociar, pactar y avanzar, por supuesto siempre dentro del marco de la ley. (Es obvio que nada ni nadie se puede saltar la ley y hacer lo que crea que es mejor, porque si no sigues las reglas del juego, entonces no hay juego).

Las ideas de los partidos catalanes

Yo hablo de irracionalidad del independentismo porque en este proceso electoral no se ha oído nada sobre en qué se va a invertir el dinero o qué se quiere hacer en materia de educación, sanidad, comercio, turismo, infraestructuras… Todo da igual, lo único que importa es independencia si o independencia no.

Las 2 principales causas por las que la única palabra que me viene a la cabeza es “irracionalidad” es porque da igual cómo se gobierne y porque no hay límites, te puedes saltar todas las leyes y dictar normas nuevas a tu libre albedrío.

El Decálogo de la irracionalidad del independentismo

Por todo esto y por muchas más cosas hablo de la irracionalidad del independentismo. Por ejemplo:

1.- Da igual que un político mienta. Lo importante es conseguir la República independiente de Cataluña.

Ha habido grandes mentiras y eslóganes que después se han comprobado que eran mentira: que la solidaridad entre regiones estaba topada en otros países europeos, que no se iría ninguna empresa de Cataluña, que sería reconocida internacionalmente por todos los países, que seguiría siendo europea, que hay un sentimiento único dentro de Cataluña…

En un país civilizado cualquiera de estas mentiras llevarían a la irremediable dimisión del político de turno, aquí no, aquí da igual todas las mentiras que diga una persona, porque le seguirán votando.

2.- Da igual que un partido político monte un entramado de extorsión para recaudar el 3% para sus cosas.

¿De verdad alguien se cree que eso lo hacían sólo por el bien común?

El 3% está demostrado, pero la solución política es cambiarle el nombre al partido unas cuantas veces y así siguen gobernando los mismos de siempre, pero parece que los que robaban eran otros.

Montas una causa común superior y ya tienes la excusa para salir impune: “ahora eso no importa, en este momento histórico tenemos que estar a otras cosas”.

3.- Da igual que haya muchas dudas sobre la educación de los niños. El fin es la independencia.

Hay que asegurar lo que tienen que pensar los niños, en lugar de enseñarles a pensar, lo cual sería muy peligroso.

Si no se consigue el 50% de independentistas en esta generación, se conseguirá con la nueva, por eso la educación está centrada en fomentar la nación catalana sobre cualquier otra cosa.

Más de 1.000 años de historia conjunta y de eso no se enseña nada en los libros. ¿No fue Barcelona una parte de la corona de Aragón? ¿No luchamos todos juntos en cientos de batallas? O más recientemente, ¿No hicimos una constitución española entre todos?

Pues de todo esto no hay casi rastro en los libros de enseñanza catalanes y parece que no importa a nadie.

4.- Da igual quedarse fuera de la Unión Europea. Cataluña es tan importante que la rogarán que siga y si no, se montará una República tan fuerte que no hará falta Europa.

Suena a coña, pero es algo que se está repitiendo hasta la saciedad en todos los foros independentistas.

¿Alguien en su sano juicio con un poquito de formación cree que se podría sobrevivir sin mecanismos para defender las fronteras, sin tratados internacionales de comercio, sin moneda, sin banco central y sin tantas otras cosas?

5.- Puedes tratar a tu pueblo como si fueran retrasados mentales y a nadie le importa.

No me voy a ir al tópico de “atar a los perros con longaniza” o “que iba a haber cola para entrar en Cataluña”. Me voy a quedar con el ejemplo de la huida de las empresas del territorio catalán.

Primero dicen que no se va ir ninguna; luego dicen que es mentira que es un tema de papeles, pero que no se van; luego dicen que sólo se han ido 3.000, es decir, muy poquitas sobre el número total de las empresas… Señores que se ha ido más del 30% del PIB catalán, que por bobo que uno sea, sabe que no es lo mismo que se vaya o cierre una empresa pequeña de 2 trabajadores, que una grande de cientos de trabajadores.

En Cataluña parece que la lógica ha abandonado el país y se puede decir cualquier cosa, porque digas lo que digas tu parroquia te lo comprará. Como dice el profesor Trias de Bes: “por favor no nos tomen por idiotas.”

6.- Cataluña es independiente y puede decidir sobre sí misma sin que los demás puedan, ni deban decir nada al respecto, pero los catalanes si pueden decidir sobre lo que tienen que hacer los españoles con respecto a Cataluña

O sea, que ahora cualquier unidad territorial que tenga una historia detrás de sí, puede organizar unas elecciones para decidir sobre lo que a ellos les parezca oportuno y nadie puede decir nada.

El pueblo de Granada, con gran historia detrás de sí, que ha llegado a ser reino (no como otros que no pasaron de Condado) decide votar sobre cualquier cosa y el resto de españoles no podemos hacer nada. El ayuntamiento de Granada dicta una ley diciendo que va a hacer un referéndum sobre la pena de muerte o el derecho de acceso de las mujeres a sus museos o sobre lo que les dé la gana y ya está los demás a callar porque no somos granadinos.

Y la 2ª parte de esta irracionalidad:

¿En qué cabeza cabe que el gobierno independiente catalán puede hacer una ley en la que diga que los catalanes tendrán doble nacionalidad: la española y la catalana?

Es decir, que la relación Cataluña – España, la deciden sólo los catalanes.

7.- Sólo importamos los que estamos en Cataluña ahora, los que están fuera o se han ido que se las apañen como puedan.

Siempre me ha llamado la atención la decisión del censo de votantes, es decir, Cataluña es de los que ahora habitan allí, ¿Y qué pasa con todos los catalanes que viven en el resto de España?

¡Ah, sí!, para ellos no cambiará nada. Nosotros nos hacemos independientes, nos blindamos frente al resto de España, pero en el resto de España los catalanes pueden seguir actuando sin ningún tipo de cambio. Los de fuera si son españoles y que nadie les toque ni un derecho.

8.- Defender que se está mejor aislado que siendo parte de un grupo más grande.

Este argumento es tan falaz como decir que se es superior o que hay un hecho diferencial que distingue a unos de otros.

La irracionalidad del independentismo va en contra de estos principios generales y aunque parezca mentira se vuelven a oír cosas que se oían en la Europa de los años 30 y 40 y que nos llevaron a una guerra mundial, porque unos se creían diferentes a otros.

9.- Lo importante es la República y lo demás no importa.

De verdad vamos a volver a estos debates ahora, ¿no tenemos ningún problema más importante que solucionar en estos días?

Yo ya he explicado lo que pienso sobre la Monarquía, y que siendo algo anacrónico, puede ser un sistema suficientemente bueno para hacer que un pueblo evolucione y mejore.

Porque esto es lo importante: evolucionar y mejorar, no decidir sobre el principio filosófico de la vida o del gobierno. Todo tiene imperfecciones, pero hay veces que hay que saber mirar hacia delante.

Por ejemplo, si queremos solucionar imperfecciones del sistema constitucional vigente, ¿qué sentido tiene que un voto de una persona de Tarragona valga el doble o el triple que un voto de una persona de Barcelona?

De esto no oirás nada a los populistas independentistas porque no les conviene. “Sólo queremos votar” si les viene bien, pero “una persona un voto” les perjudicaría, por eso este eslogan no se oye.

10.- Madrid nos odia y España nos roba

He dejado esta gran mentira sobre la que se basa todo porque es la que siempre me ha llamado más la atención: en Madrid la gente odia a Cataluña, hay un grupo importante que se despierta por las mañanas y dice ¡Qué mal me caen los catalanes, a ver qué puedo hacer hoy para fastidiarles!

Está claro que este victimismo histórico tiene que tener alguna justificación y a nadie se le escapa que para querer salirte de algo, nada mejor que crear 2 bandos y decir que lo que estás haciendo no es un ataque, sino una defensa para liberarte del enemigo del otro lado que te odia… Pero, ¿qué pasaría si no hubiera otro bando?, entonces cómo justificarías lo de salirte.

1º Madrid no odia a nadie, entre otras cosas porque quien conozca Madrid, sabrá que en realidad está compuesto por gente de todas partes, incluyendo Cataluña. “La raza del madrileño” no existe. Porque la gran riqueza de Madrid es que es una verdadera mezcla de todo el mundo.

2º No hay ningún político que piense en cómo fastidiar a una parte del territorio español, todos, dentro de sus mediocridades intentan hacer las cosas de la manera más justa y solidaria posible.

Ahora, si que se está creando un efecto reacción, y hay muchos españoles que se sienten atacados y a los que no nos gusta que salgan políticos catalanes hablando por Europa de que nuestro país es una tierra de represión, que nuestras cárceles no son seguras, que no existe la justicia en España y otras tantas tonterías que oímos a diario para justificar la independencia de Cataluña.

Ahora si están consiguiendo los políticos catalanes que en el resto de España estemos muy hartos de los catalanes. Es imposible ver la televisión sin que salga un político catalán hablando de que “España nos roba” y que no quieren ser parte de España.

Por favor, ¿no hay nadie con cabeza? ¿nadie se va a molestar a dar un poquito de lógica a las emociones?

Los territorios no pagan impuestos, los pagan sus personas. Por eso si en un territorio se pagan más impuestos que en otro, lo que quiere decir es que en ese territorio van mejor las cosas.

Pagar más a Hacienda no es algo malo, es algo bueno, significa que ganas más. Además, piensa, si España llevara más de 100 años robando a Cataluña, ¿cómo es que Cataluña es más prospera?

Algo falla, en todo este razonamiento montado alrededor del España nos roba, porque si de verdad robas a un territorio durante mucho tiempo, al final la riqueza no estaría en ese territorio y la renta media no sería la más alta.

Alguna reflexión final

Podría seguir enumerando las irracionalidades del independentismo catalán, pero para no aburrir, sólo un par de reflexiones finales:

¿Qué sentido tiene que estén juntos los catalanistas de derecha, con los de Esquerra y con los antisistemas?

Está claro que hay más cosas que les separa que cosas que les une, pero en este momento histórico los de la burguesía catalana de toda la vista han visto que la única manera de librarse de las causas de corrupción y de la cárcel era subirse al barco independentista.

Los de Esquerra Republicana han visto la posibilidad de conseguir su sueño de una República, sin importarles sus compañeros de viaje y los de la CUP han visto claro que por aquí pueden romper el sistema y ellos siempre lo han dejado claro: son antisistema.

Parece que hay gente que no quiere ver que hay 2 millones de catalanes (o de habitantes de Cataluña para ser más concretos) que se han subido al carro de la independencia, y unos por republicanos, otros por antisistema, otros por romanticismo y otros porque no tienen otra alternativa para mantener el poder y seguir chupando del frasco, pase lo que pase seguirán votando independencia.

¿Cómo se soluciona esto?

Primero evitando la actual fábrica de independentismo que es el sistema de educación de los niños y segundo con presencia del estado e información.

Mientras que un bando derrocha inversiones en crear ideología anti españolista, el otro no invierte ni un solo euro en ideología españolista. Los llamados partidos “constitucionalistas” sólo se preocupan de su partido y nadie se está preocupando de defender la idea de España en Cataluña.

Dentro del independentismo catalán hay 2 realidades que tienen mucha relevancia: los que realmente creen en la quimera de una Cataluña independiente sería algo mucho mejor para ellos y los que siempre han estado en el poder en Cataluña y no quieren dejar de tenerlo.

La solución para los primeros pasa por información. Algo que nadie se ha molestado en hacer. Habría que hacer un estudio serio de qué costaría la independencia, qué marco de relación habría para con España y para con el resto de Europa y que implicaciones tendría esto en su vida.

Pero un trabajo real hecho por economistas sin sesgo ideológico, no las simplezas que se han hecho hasta ahora, sino una visión global del problema para Cataluña y para España.

Por ejemplo, si se hiciera una votación real, con toda la información encima de la mesa y con el análisis y la valoración real por todos los bandos de las consecuencias, ¿Qué sucedería si 2 provincias votan independentismo y otras 2 no independentismo?

¿Se tienen que independizar las 2 o las 4?

¿El Condado de Barcelona no puede luchar por su independencia del resto de Cataluña?

No vale la respuesta de “todo o nada” porque los propios “indepes” hablan de los países catalanes y de que su lucha en España seguiría aún después de la independencia de Cataluña porque hay que conseguir a la Comunidad Valenciana y a las Islas Baleares.

Y en cuanto a la solución para los segundos, los que siempre han gobernado en Cataluña.

Ellos sólo se pueden mantener en el poder con el apoyo de todos esos García, Martínez, López, Sánchez y demás apellidos españoles que son mayoría en Cataluña.

Los apellidos que más se repiten en Cataluña

(Fuente: La Vanguardia)

Que alguien realice y dé publicidad a un estudio sobre qué apellidos se repiten en el Gobierno catalán, a ver si la realidad del pueblo está representada en el gobierno catalán.

¿Seguro que todos los que votan independentismo quieren verse gobernados por la burguesía de siempre? ¿No se dan cuenta de que en muchos círculos son tratados como de segunda clase por la carga españolista de su legado?

Señores, España es diversidad y Cataluña es parte de España, por eso los García o los Martínez de todo el mundo tenemos algo en común y no tenemos que dejar que haya políticos que nos quieran separar y nos tenemos que subir a los barcos que nos unan y no a las historias de otros que nos separen.

Hay que hacer un esfuerzo por volver a la racionalidad, dejar las emociones de lado y pensar en que España y Cataluña sigan creciendo y mejorando como país y que sus ciudadanos sigan prosperando.

Mientras que sigamos con la lucha de si independencia si o independencia no, no estaremos centrados en lo importante que es hacer un mundo mejor para todos.

Y por favor, que nadie desde Cataluña diga que este es un problema sólo de Cataluña. Este es un problema que nos afecta a todos los españoles, a nuestros bolsillos, a nuestra imagen en el extranjero, a las inversiones que recibimos, a la bolsa, a los tipos de interés, a todo.

Por eso, los políticos catalanes pueden decir y hacer hasta donde les permite la ley, y si van en contra de la ley española, el juego se rompe y el estado español tiene que actuar para defender los intereses generales de España, no sólo de los millones de catalanes no independentistas, sino también de los millones de españoles que vemos cómo nuestro PIB o nuestro comercio se ve afectado.

 

Conrado MartínezAutor: Conrado Martínez
www.conradoymas.com

 

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