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No Creo En La Independencia De Cataluña

Sí, yo soy responsable de la situación actual de mi país y de esa falsa independencia de Cataluña. No tengo ninguna duda, yo soy de esas personas que sabía que lo que se estaba enseñando en los colegios no estaba bien y no hice nada.

Cuando se transfirieron las competencias de educación a las diferentes Comunidades Autonómicas y se decidió enseñar cosas diferentes en cada zona, sabía que estaba mal, pero no hice nada.

Cuando vi que había una educación sectaria en la que se hacía hincapié en las cosas que nos separaban y no se hablaba nada de las miles de cosas que nos unían, sólo lo comenté en mis círculos de amigos, pero lógicamente así no se cambia nada.

¡Qué envidia los americanos que en 300 años han unido a más de 250 millones de personas!, se han olvidado de los odios, los colores, los orígenes y lo que les separa y tienen una bandera que les une, nadie habla de separarse y todos buscan el bien de su país.

Claro que sí, que tienen zonas más ricas y más pobres, estados que vienen de ascendencia inglesa, holandesa, española… Da igual, ahora todos son americanos.

Piénsalo, el más radical de los catalanes independentista de Vic tiene muchas más cosas en común conmigo que cualquier americano de Iowa con un americano de Texas. Sin embargo, ellos han instaurado un sistema que les ha ayudado a unirse y a buscar las cosas en común y el bien común.

Mientras tanto, nosotros en España no hemos hecho nada para unir las diferentes Españas y por eso me considero culpable de la independencia de Cataluña, porque yo he sido como todos esos millones de españoles que lo sabíamos: estaba mal, algo no funcionaba, pero era más cómodo mirar hacia otro lugar, hacer chistes y olvidarse.

No hemos buscado cómo solucionar los problemas y cerrar viejas heridas; era más cómodo dejar que los que querían separarse tomaran más poder e hicieran sus fronteras cada vez más grandes.

Yo sabía que la brecha cada vez iba a ser mayor: la persecución que se ha hecho a todo lo español en algunas regiones;  a nuestra lengua, a nuestra historia, a nuestra herencia… Sabía que estaba mal, pero nunca hice nada para luchar contra los que buscaban la independencia de Cataluña y de otros territorios.

Muchos millones de españoles lo hemos visto muy claro siempre, pero no hemos hecho nada.

Cuando unos tienen muy claro lo que quieren hacer y trazan un plan para separarse, mientras que otros no hacen nada y asumen que el sentido común imperará y que la situación ya se solucionará, el resultado está claro.

Era algo que antes o después iba a pasar y yo no hice nada, ¿y tú, hiciste algo alguna vez que mereciera la pena?

Hablar con los amigos, hacer chistes  sobre la independencia de Cataluña y mirar para otro lado es no hacer algo. Yo he viajado a Cataluña muchas veces y nunca he enseñado mi bandera española o he defendido mi postura de que España es algo de todos y que entre todos tenemos que hacer evolucionar, para no molestar a los que pensaban diferente.

La importancia de mi bandera

Yo no he hablado a mis hijos de la importancia de tener un país que nos una a todos porque creía que los nacionalismos era algo del pasado, que nuestra evolución lógica sería hacia una única Europa y no el camino contrario.

En la Europa de mis abuelos los problemas entre banderas se solucionaban con guerras, por eso tenía sentido no dar importancia a nuestra bandera y solucionar las cosas dialogando entre todos en Europa.

Hubo una época en la que anduvimos hacia adelante, la generación de nuestros padres que vivió una guerra civil, tenía claro que la España de 1978 era una España mejor, más libre e igualitaria con todas las garantías para que los españoles pudiéramos evolucionar y ser más felices.

Yo a mis hijos les he intentado enseñar siempre el amor a los demás; ser diferentes no es motivo para odiar. Siempre hay que encontrar lo que nos une.

Si lo reconozco, soy culpable de haberme preocupado sólo de mi micromundo y quizás lo que he conseguido es que el país que deje a mis hijos sea peor que el país que mis padres me dejaron a mi.

Es muy fácil echar la culpa a los políticos, a los de ahora y a los de antes, pero la verdad es que todos somos culpables de ver hacia dónde íbamos y no haber hecho nada.

El chiste legal de los separatistas catalanes

Sí, vale, nosotros somos culpables de no haber hecho nada, pero no podemos caer en el buenismo idiota de excusar siempre al otro. Lo de los separatistas catalanes es una coña marinera.

¿Se puede pensar que si la mitad de los catalanes piensan en separarse de España nos separamos y ya está?

¿Se puede pensar que una parte puede decidir sin que le importe nada lo que piense la otra parte?

Yo me junto con los míos me hago mis leyes y ya está: la Constitución y las leyes de todos ya no me aplican porque yo ya me hecho mis nuevas leyes. Ya no somos una Monarquía constitucional, ahora somos una república… ¿En serio?

Ahora me siento mejor porque he dicho claramente que estoy en contra de la Independencia de Cataluña

Si, ya he salido de mi zona de confort y me he molestado en expresar libremente lo que pienso.

¿Te atreves? pues retuitea:

Lo más cómodo era no decir nada y así no preocuparme de lo que me vayan a decir en las redes sociales o al viajar a Cataluña, pero si siguiera callando y no dijera alto y claro lo que pienso por comodidad y tranquilidad estaría siendo cómplice de los separatistas que quieren cambiar mi país sin que les importe mi opinión sobre la independencia de Cataluña.

No quiero ser cómplice, es más digo claramente que son unos cínicos ciegos o mentirosos quienes piensan en separarse de España, porque nosotros los españoles somos unos fascistas y unos opresores que les robamos. Son unos descerebrados a los que les han lavado la cabeza con años de educación falsa.

Para mi los separatistas son unos pobres que no han sabido encontrar el amor y lo que nos une y se han quedado anclados en las cosas que nos separaban, con una realidad paralela de un gran país Cataluña que nunca existió, con una historia enseñada que es evidentemente mentira y con un lavado de cabeza que les ha dejado posiblemente cercenados para toda su vida.

Y ahora si alguien me quiere insultar que lo haga, pero yo ahora me siento mejor porque he dicho alto y claro lo que pienso y porque no pienso seguir siendo cómplice de los separatistas catalanes que creen que luchan contra alguien que les odia con mi silencio.

 

 

Conrado MartínezAutor: Conrado Martínez
www.conradoymas.com

 

 

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