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El Síndrome De La Cabaña | Miedo A Salir De Casa

El síndrome de la cabaña | miedo a salir de casa

EL SÍNDROME DE LA CABAÑA, MIEDO A CAMBIAR DE RUTINA Y EMPEZAR A SALIR OTRA VEZ

Este fin de semana he salido por 1ª vez. Un día han venido amigos a casa y otro hemos ido a casa de un amigo.

Sin duda es algo positivo, pero es curioso como he tenido momentos de duda. Nunca antes había oído el término de síndrome de la cabaña, pero internamente me he preguntado:

¿Realmente es necesario salir?
¿Es normal que no tenga la necesidad absoluta de salir?
Me he dado cuenta de que se puede ser razonablemente feliz sin salir de mi casa, entonces ¿tiene sentido el salir ahora y cambiar las rutinas que he establecido y que tan bien me estaban yendo?

Hasta he escuchado un Podcast sobre El síndrome de la cabaña y me sentía identificado con cosas que se decían en el mismo.

Definición del síndrome de la cabaña

Pero ¿Qué es el síndrome de la cabaña?
Ese estado anímico, mental y emocional que, después de haber estado mucho tiempo sin salir, te empuja hacia no querer salir y preferir quedarte en casa.

Tener u poco de este síndrome no está mal y es hasta razonable, pero si se convierte en miedo o ansiedad es un verdadero problema psicológico que hay que afrontar.

Después de pensar sobre el tema: NO, NO TENGO SÍNDRÓME DE LA CABAÑA y nada como salir y relacionarte con tus colegas. Al principio es raro, pero en mi caso concreto, después de unas copas y unas risas me pregunto cómo hemos podido sobrevivir y sentirnos bien sin esto.

También puedo entender que haya gente, sin tanta suerte como nosotros en cuanto a los grupos de amigos o con más miedo a la enfermedad que les cueste querer salir.

Por otro lado, me había hecho una serie de rutinas y de hábitos que me ayudaban a sentirme cómodo y recogido y si ahora voy a salir a jugar al golf y a juntarme con amigos no voy a poder seguir haciendo de la misma manera o sí…

Esto es lo que tenemos que analizar ahora: los cambios e incertidumbres siempre producen ciertos miedos.

Lo hemos sentido cuando el coronavirus llegó a nuestras vidas sin avisar y lo sentimos ahora cuando volvemos a reincorporarnos a la sociedad, a sociabilizar a movernos fuera de lo que ha sido nuestro círculo de seguridad durante los últimos 2 meses.

Mi conclusión: la clave el equilibrio

Ni es necesario ser tan social y relacional cono antes. En mi caso concreto, no hace falta salir todo lo que se pueda o dedicar tanto tiempo a actividades fuera de casa, aunque sin duda sí que hay que hacerlas y hay que darle toda la importancia que se merece a esta parcela de nuestras vidas: somos seres sociales y no nos podemos restringir sólo a nuestra familia más próxima.

Pero tampoco hay que perder esas cosas buenas que hemos aprendido durante la pandemia. En mi caso por ejemplo: me he creado una rutina por las mañanas que incluye 10 minutos de mindfulness y 15 de deporte. También le he dedicado más tiempo a escribir. Tiempo para leer y aprender nuevas cosas; mi podcast, pasar mucho tiempo con mi familia. Disfrutar realmente de mis hijos… Todo esto no se puede perder, se va a reducir porque entran cosas nuevas, pero no se debe perder.

Sobre todo cuando empecemos a desplazarnos e ir a trabajar todos los días. En mi caso al menos pierdo una hora diaria entre ir y volver a trabajar. Hora que se la robo a algo que hacía en mi casa y me gustaba.

Quizás en lugar de manejar cuadrantes diarios: cosas que hago todos los días; tenga que pasar a manejar cuadrantes semanales: cosas que tengo que hacer si o si todas las semanas.

Tengo claro que un día en el que no haya aprendido algo nuevo, me haya reído, haya dado un par de abrazos de verdad y me haya acostado estando en paz conmigo mismo es un día perdido. Y no quiero perder ninguno cuando vuelva la «nueva normalidad»,

Pero quiero esta nueva normalidad con mis amigos. Los de siempre y los nuevos; las relaciones más profundas y las más superfluas, pero quiero estar con mis amigos, relacionarme, reírme, sentirme protegido, ayudarles en todo lo que pueda, compartir y seguir avanzando en esto que se llama vida de la mano de los que me importan: mi familia, mis amigos y mis conocidos, porque también hay que preocuparse de la sociedad, no sólo de uno mismo y la sociedad empieza por tu círculo más cercano.

En algún post he hablado del equilibrio de los Micromundos, pues ahora lo tengo más claro que nunca. He crecido y tengo más cosas internas que me gustan. Tengo mi curso de estudios sobre la felicidad que me enseña sobre el concepto SPIRE.

Pero esto ya lo dejo para otro día. Hoy me quedo con que tengo que volver a cambiar y mi propósito es recuperar las relaciones pero sin sacrificar algunas de las cosas internas que he sido capaz de descubrir durante esta cuarentena.

Síndrome de la cabaña no, pero equilibrio sí. intentar quedarme con lo mejor de los dos mundos, lo que hacía cuando no salía de casa y lo que voy a hacer ahora que puedo salir de casa.

Conrado MartínezAutor: Conrado Martínez
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